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Viajar a la pobreza

No se trata de pagar un viaje que nos arruine, sino de una extraña tendencia turística de la que habla 'The New York Times'. En el artículo, se mira el auge de los 'slum tours' (algo así como 'rutas de las zonas marginales') y se pregunta si se trata de turismo o de voyeurismo.

Se trata de visitas organizadas a los barrios más deprimidos de las ciudades, como las Favelas de Río de Janeiro o las áreas degradadas de Bombay/Mumbai, México, Johannesburgo, Asuán o la ciudad de los muertos de El Cairo. Una forma de crear un fuerte contraste con las visitas monumentales, los museos o las playas.

El debate está en marcha. Según NYT, mirar a los más pobres puede no ser turismo, sino voyeurismo. La línea que separa lo positivo de lo negativo es muy fina y a veces se puede caminar con un pie a cada lado de esa línea. Es lo mismo que pasa con el turismo oscuro, ¿dónde está la frontera entre 'recrearse' con el dolor y 'aprender' de él? Quizá en el caso del 'slum tourism' o 'poorism', los aspectos positivos sean más difíciles de aprehender. Como dice un profesor de turismo en el periódico, se puede tratar de un viaje reconfortante, ya que "confirma en nuestra cabeza lo afortunados que somos... y lo desgraciados que pueden ser los otros".

En todo caso, el artículo destaca que la clave de todo reside en cómo se enfoquen las visitas. Nautilia hizo una visita en calesas a las zonas más pobres de Asuán, y realmente parecía una especie de safari fotográfico. Es cierto que algunas personas se emocionaron. Pero también es cierto es que no sirvió ni aportó nada a los que vivían en aquellas calles. Más aún, los únicos que se beneficiaron fueron el guía y el propietario de los carros.

El 'turismo marginal' ha de ayudar en cierta medida a la zona en la que va, sobre todo en lo económico. Asimismo, el turista marginal puede colaborar de forma sencilla con algunos proyectos o trabajos en marcha en esos barrios. Se trata de entrar en contacto con los habitantes y no de verlos a través de un cristal, como aquellos tours 'para blancos' en Harlem (Nueva York).

Las valoraciones sobre esto dependerán del enfoque y de lo que cada uno espere. El morboso u 'oscuro' se verá recompensado, pero también el que busque un acercamiento más social y comprensivo a la realidad de los lugares, el que no se quiera quedar sólo con el recorrido panorámico desde un autocar. Sea como sea, es una tendencia presente entre los viajes 'raros'.

Foto del viaje de la 'family' a Egipto (Asuán)

Breves roundup: Movicuidad, más bolsas en los aeropuertos del Reino Unido y...

Un concepto
Un nuevo término parece nacer: Mobicuidad (original en francés: 'mobiquité', mezcla de movilidad y ubicuidad, que llega desde el blog de Francis Pisani, columnista del 'Ciberpaís', vía Renalid). Se trata de poder acceder a la información mientras nos desplazamos, esencialmente a través de redes inalámbricas. Poco a poco, sabemos que es posible en hoteles, autocares, trenes o aviones, vía wifi, o desde cualquier sitio a través del teléfono móvil, con 3G o HSDPA. Muchas versiones móviles de aplicaciones lo permiten: programas de cartografía digital (Google Maps mobile o Live Search for mobile), de gestión de emails, de noticias (Yahoo! Go) y RSS, además de muchas versiones de páginas web preparadas para pantallas pequeñas. El futuro es móvil.

Una noticia
Mientras tanto, en algunos aeropuertos británicos, desde hoy, lunes 7-1-2008, se va a permitir ir con más de una bolsa en el equipaje de mano. De hecho, con dos, tal como informa la BBC. Pero la norma no se aplica a todos los sitios, sino sólo a aquellos que han superado algunas inspecciones de seguridad. Así, en Londres, Heathrow y London City pueden permitir más de una bolsa, pero no así Gatwick o Luton. Esta medida parcial es confusa y rara, al estilo de la ley antitabaco española, y ya provoca confusión y polémica. Easyjet, por ejemplo, ha declarado que mantiene la norma de un bulto por pasajero, por esa disparidad de criterios entre aeropuertos.

Una web
Flashearth
es una web mash-up que superpone las capas de imágenes satélite de varias fuentes. Así, cuando se localiza un lugar en el mapa, se puede elegir qué serie de fotos aéreas se quiere ver en esa zona: la de Google, la de Yahoo, la de Microsoft, la de Ask o la de la NASA, todo en una web. La interfaz está hecha en Flash, un sistema para empaquetar imágenes, sonidos y vídeos y mostrarlos en internet, y es bastante ligera.

Una webcam extra omnes
A través de dondeviajar.es, Nautilia ha descubierto que el Vaticano tiene una webcam delante de la tumba de Juan Pablo II, con la que si hay algún devoto turista oscuro leyendo podrá ver una tumba ilustre sin necesidad de desplazarse.

Unos clientes fieles
Una pareja británica lleva 22 años viviendo en hoteles Travelodge (los que estudian a los sonámbulos o dan alojamiento a José y María), explica 'The Guardian'. Los 'long-term' huéspedes aseguran que es más barato y seguro que vivir en casa. La habitación actual, cerca de Sheffield, en la que llevan 10 años, ha sido bautizada por la cadena como Davidson' Suite, en honor a estos fieles clientes.

OT: ¡Este el post 100 de Nautilia!

Turismo condenado

Desde hace tiempo, un amigo está diciendo que habría que ir a las islas Maldivas antes de que se hundan en el océano Índico. A causa del cambio climático, sean cuales sean sus causas, algunos hielos se están fundiendo y eso provoca que el nivel del mar suba, aunque sólo sea unos centímetros.

Justo hablando de eso, el diario Herald Tribune acaba de publicar un artículo sobre el tema. Explican que el 'tourism of doom' está en auge y que cada vez hay más peticiones para visitar lugares que, por alguna razón, están amenazados o, directamente, condenados. Son enclaves como la Antártida, el Ártico, zonas del Amazonas, las barreras de coral, algunos glaciares...

El artículo recoge declaraciones de algunos de los turistas y promotores de este tipo de viajes. Según ellos, no es simplemente "ir a un lugar exótico", sino que se trata de visitar algo "que se espera que no exista dentro de una generación".

Pero este hecho de ir a esta última frontera produce algunas paradojas . La más evidente es que como se trata de lugares frágiles, cuanto mayor sea el flujo de visitantes, mayor será la presión sobre esos sitios y, tal vez, se acelere su destrucción. Para evitar esto, los organizadores aseguran que existen formas de viajar e instalaciones respetuosas con el medio ambiente. Además, se suelen hacer aportaciones a programas de protección del entorno.

En general, por lo que sea, muchas veces las desgracias son atractivas. Se sabe que así en el turismo oscuro. Y ahora esta atracción aparece en otro ámbito turístico. Atraen las películas de catástrofes naturales, que suelen tener buenas audiencias. Y ahora, de la misma forma, atrae la perspectiva de ir a un lugar que quizá nuestros hijos ya no puedan ver (o no de esa manera). Estos movimientos son difíciles de valorar, pero es posible que haya algo positivo, como en el turismo oscuro: la toma de conciencia de lo malo e intentar no seguir por ese camino.

Cada vez más, se habla de turismo responsable, sostenible. Se lanzan programas para compensar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) que se realizan al viajar (página del Gobierno británico), especialmente en avión. Se intentan crear ecohoteles o ecoresorts, que se integren mejor en el entorno y que consigan recursos de fuentes renovables.

Nadie duda del cambio climático. Sin embargo, sí que hay discusión sobre hasta qué punto es responsabilidad del hombre. Nautilia no sabe nada de todo esto. Pero lo que sí cree es que hay que cuidar la Tierra, que sólo hay una (al menos, de momento).

Foto: el macizo del Jungfrau, Suiza, aloja el mayor glaciar de Europa, que está perdiendo tamaño

Lugares de poder >> La tumba de Hegel

La subsunción de Hegel, el filósofo alemán, en este lugar aquí su máxima expresión. Todas las fenomenologías de nuestro espíritu se concentran en este punto, un vórtice de poder que da ganas de gritar '¡Dios ha muerto!' (más o menos).

La tumba puede no ser bella, pero si creemos que lo es, sin duda será una manifestación sensible de la idea. Y en tanto que Hegel descansa aquí, podemos decir que, a la vez, la razón descansa, ya que tiene su fin en sí misma.

Ante la lápida, no nos podemos dejar llevar por los sentimientos, aunque sea Hegel el que esté ahí, por que lo que se tiene en el sentimiento es completamente subjetivo, y sólo existe de un modo subjetivo. El que dice: "yo siento así", se ha encerrado en sí mismo.

Y si creemos ver el espíritu de Hegel deambulando por el cementerio, hemos de recordar que el espíritu reside en sí mismo; y esto justamente es la libertad. Todos sabemos que el espíritu consiste justamente en tener el centro en sí.

Al final de la visita, antes de salir del cementerio, oyendo de fondo el misterioso sonido que genera el empleado que está barriendo las hojas caídas, hay que declamar "todo lo racional es real; y todo lo real es racional", uno de los grandes pensamientos que nos dejó el filósofo alemán.

Al salir, veremos que todo esto ha sucedido el cementerio Dorotheenstädtische de Berlín (Alemania) (mapa), en la zona norte de la ciudad. Este cementerio acoge, entre otros y además de a Hegel, al dramaturgo Bertolt Brecht, al filósofo Fichte y al novelista Heinrich Mann. Pero sin duda la máxima energía se concentra alrededor de la tumba hegeliana. (Wikipedia da la lista completa de los famosos que están enterrados aquí.)

Al llegar al cementerio, hay que tener en cuenta hay otro puerta con puerta, y que es fácil entrar en uno creyendo que es el otro. El 'otro' es el Französischer Friedhof, más pequeño, en el que hay enterrados algunos franceses que vivieron en Berlín.

La mejor época para la visita es el otoño, con los árboles en tonos marrones y los caminos cubiertos por la hojarasca.

(La foto del cuadro de Hegel es de la Wikipedia)

Otro turismo oscuro: viajar para suicidarse

El 10% de las personas que se suicidan en Manhattan son turistas, informa Routard.com a propósito de una noticia del NY Daily News del 1-11-2007.

El dato surge de un estudio de la Academia de Medicina de Nueva York sobre el 'síndrome del suicidio turístico', según el cual los suicidas eligen lugares populares como el Empire State Building o Times Square, puentes y edificios altos, que incluyen a los hoteles.

El estudio destaca que algunas personas eligen y viajan a localizaciones singulares para acabar con su vida, no solamente en Nueva York, sino en todo el mundo.

Link al abstact del estudio y a la noticia de la Academia.

(La fotografía es un vínculo a la que acompaña a la noticia de la Academia.)

Como viajar a la oscuridad

(Publicado en la revista Nexe, tercer trimestre del 2007)

Quien más, quien menos, todos sentimos alguna atracción por los lugares oscuros y esto, en cierta medida, nos convierte en viajeros oscuros. La cuestión no es tanto si realmente lo somos o no, sino saber en qué grado lo somos: todos somos viajeros oscuros.

Cada día, en la lista de los programas más visto en la televisión aparecen programas como ‘Gente’, que dedican mucho de su tiempo a la crónica de sucesos: crímenes, asesinatos... Los medios de comunicación dan mucha cancha al morbo y la gente lo consume en masa. A raíz de este enseñarlo al público, algunos de los sitios en los que han sucedido hechos lamentables se han convertido en atracciones turísticas.
Así, ¿quién no ha visitado alguna vez un cementerio o el lugar en el que murió alguna persona famosa? O, por ejemplo, si alguien ha ido a Nueva York después del 11-S, seguramente ha visitado la ‘Zona Cero’. Son lugares que ya generan atracción por si mismos, por la desgracia, y que simultáneamente también son promocionados como lugares turísticos.

Disciplina universitaria
En 1996, dos investigadores de la Universidad de Central Lancashire (Reino Unido) se fijaron en estos movimientos turísticos y los introdujeron en el mundo académico bajo el nombre de ‘Dark Tourism’ (Turismo oscuro, TO).
Los profesores analizaron la atracción que han tenido y tienen los lugares relacionados con la muerte; la promoción de los propios sitios para atraer visitantes (y para aumentar los ingresos) y, finalmente, las motivaciones de las personas que van.
Desde que existen registros escritos, se sabe que existe un TO. Durante el Imperio Romano, la gente iba al circo para ver morir a los gladiadores. Más tarde, con la llegada del cristianismo, muchas personas recorrían largas distancias para visitar tumbas de santos o sus reliquias. En la Edad Media, las plazas en las que se celebraban ejecuciones y ahorcamientos públicos estaban muy concurridas. Históricamente, lo macabro siempre ha tenido audiencia.
En la actualidad, visitamos con mucha frecuencia, tal vez sin darnos cuenta, lugares relacionados con la muerte y los desastres. Algunos ejemplos: en París, el cementerio de Père Lachaise; en Londres, la Abadía de Westminster, llena de tumbas; en Egipto, las pirámides; en Italia, Pompeya; en la India, el Taj Majal...

Moralidad
Esta motivación del viajero, ¿es buena o mala?
Según la Universidad, el TO tiene dos vertientes muy claras y entre ellas, un montón de matices. La parte más positiva de los lugares oscuros suele prevalecer, en tanto que muchos lugares relacionados con la tragedia tienen valores educativos: ejemplos de afán de recuperación o de recuerdo de la barbarie humana.
Pero en el otro extremo está el voyeurismo, cuando las personas quieren ver o recordar el sufrimiento humano, buscan lo morboso. Ejemplos de esta ambivalencia son los campos de concentración nazis, que quedan como recuerdo de unos hechos que nunca más se han de repetir, pero que reciben visitas periódicas de grupos neonazis.
En todo caso, en Central Lancashire lo conectan todo con el lado oscuro de la naturaleza humana. Sea como sea, mientras no estemos en el lado más oscuro del turismo oscuro, no nos tenemos que preocupar, aunque se hagan expresamente desplazamientos para ver sitios oscuros. (Por ejemplo, si alguien ha pensado en ir a Japón, seguro que se plantea visitar Hiroshima por poco que pueda)

Si queremos saber cuál es nuestro nivel de oscuridad como viajeros, la guía ‘Lonely Planet Bluelist 2007’ (post anterior) ha clasificado los turistas oscuros de menos a más:

  • Viajero opaco. Visita ocasionalmente lugares relacionados con la muerte, como las pirámides de Giza.
  • Viajero oscuro. Va a sitios que recrean la muerte o la destrucción, como la reconstrucción de una batalla.
  • Viajero oscuro empedernido. Visita monumentos a la muerte, como prisiones y cementerios.
  • Viajero muy oscuro. Viaja con respeto a lugares reales de muerte, como campos de concentración. Es el último nivel aceptable.
  • Viajero demasiado oscuro. Visita para ver morir o sufrir: ahorcamientos, lapidaciones, lugares que han sufrido una catástrofe y que no se han recuperado aún.
Más información: http://www.dark-tourism.org.uk

(Fotografía de Ramon Curto. Cementerio de Père Lachaise, París)

Dónde sentarse para sobrevivir a un accidente de avión

La revista estadounidense 'Popular Mechanics' ha publicado un artículo en el que estudia una serie de estadísticas (via Menéame). Su conclusión es que cuanto más atrás, más posibilidades de superviviencia.

El ámbito del estudio han sido los accidentes aéreos en EEUU desde 1971 y el resultado está explicado en el gráfico adjunto (tomado del artículo original).

Según esos datos, los viajeros en clase turista, que se concentran en las partes traseras del avión, tienen menos posibilidades de fallecer que los de clases superiores, que se sientan en la parte delantera.

A pesar de estos datos, el avión sigue siendo estadísticamente el medio de transporte más seguro para viajar.