6 cosas que hacer en Dubái


  • Suba al mirador de la planta 124 del edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa
  • Pasee un poco, pero sin pasarse, junto a la ría de Dubái y visite la Bastakiya --un barrio de arquitectura tradicional restaurado, con encanto, pero sin vida-- y el museo de Dubái --historia de la ciudad. Vea los barcos de carga de madera llamados dhow anclados en los muelles
  • Cruce la ría en abra (foto), una embarcación tradicional. Elija esta opción frente a los cruceros organizados. ¡Y por solo 1 dirham (0,20€)!
  • Compre en un 'mall'. Es igual qué y en cúal. Pero hágalo. Dubái siempre ha sido un lugar de intercambio comercial y eso se nota. Tiene mucho para elegir: estilo italiano (Mercato), estilo árabe (Ibn Battuta), el más grande del mundo (Dubai Mall)... Prefiera esta opción a los zocos tradicionales.
  • Esquíe. No se preocupe por la equipación, que se la dejan. En el Mall of the Emirates está Ski Dubai, un rincón de los Alpes artificialmente recreado en medio del desierto.
  • Pague un dineral por dormir en alguno de los mejores hoteles del mundo. El epítome: Burj al Arab, siete estrellas. Y de ahí para abajo, lo que se imagine.

Cómo visitar el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, en Dubái

Con 828 metros de altura, el Burj Khalifa es, a finales del 2011, el edificio más alto del mundo, y supera al ahora segundo, el Taipéi 101, en la capital de Taiwán (509 metros) y a todas la torres de comunicaciones existentes.
Alzado en cinco años con algunos problemas, tanto económicos como de conflictividad laboral, el hecho es que abrió en el 2010 y superó bastantes récords. Con alguna similitud con la torre de Babel de Brueghel, la verdad es que no sabemos si nos gusta arquitectónicamente o no.

La magnitud de la construcción se aprecia mejor tomando distancias. En una imagen del 'skyline', se ve como el resto de rascacielos de la ciudad son, en el mejor de los casos, la mitad de altos. (Para una buena imagen de esto, tome el metro, línea verde, entre las estaciones Healthcare City y Oud Metha. La foto del 'skyline' de esta otra entrada está tomada desde ahí.) Si nos ponemos a su lado, la verdad es que parece grande, pero no se puede tomar conciencia de las dimensiones. Solo vemos que es difícil encontrar un ángulo para que nos quepa entero en la foto.

La mayoría de las plantas están ocupadas por apartamentos y desde hace unos meses, por un Armani Hotel (desde 400 euros la noche). Así, sin la invitación de un residente o sin estar alojado en el hotel, la única forma de acceder al edificio es yendo al mirador de la planta 124 (en total hay 160 pisos).

Al mirador, llamado At the Top, se accede desde una de las alas del Dubai Mall (planta LG, el primer sótano), el centro comercial más grande de la ciudad. Si tiene una reserva previa, allí le darán las entradas. Si va sin reserva, quizá no pueda entrar en el mismo día. Una entrada cuesta 100 dirhams (20 euros según el cambio al escribir esta entrada).

Tiene que dejar bolsas y bultos en una consigna y se pasan unos rayos X que especialmente se fijan en que no se suba comida. Lo mejor es dejarlo todo consignado y subir solo con la cámara. La visita se puede completar en menos de media hora. En los pasillos de entrada y salida hay varios expositores y pantallas que explican cosas sobre la construcción del edificio. En el mirador hay una tienda con souvenirs diversos, una máquina expendedora de oro y solo un balcón exterior.

Para la visita, dos recomendaciones:

  • no vaya por la noche. Dubái es una ciudad de gran extensión, pero no tiene el encanto luminoso nocturno de, por ejemplo, Nueva York. Las zonas están muy separadas y la constante arena en suspensión impide que desde el rascacielos se vea, por ejemplo, la Marina. Además, y quizá la razón más importante, no se ven las construcciones más raras de Dubái: las islas artificiales en el golfo Pérsico. Como están en construcción o están prácticamente despobladas, no emiten ninguna luz por la noche: son invisibles.
  • haga una reserva online al menos dos días antes de la visita. La página web permite hacer reservas hasta 48 horas antes de la entrada. Después de ese tiempo, hay que ir directamente al mostrador del Dubai Mall y ver qué queda. Es posible que haya entradas para el mismo día, especialmente en los horarios nocturnos, pero quizá no tenga mucho margen. Lo mejor es reservar por internet. Y sobre todo, no pague la entrada de admisión inmediata (400 dirhams). Si pagando 100 hay gente que sugiere que quizá no valga la pena pagar tanto, imagínese pagando 400.

Viajar y pagar con la tarjeta de crédito: pida una Electron

Tarjetas y moneda del destino es lo que hay que llevar cuando se va de viaje. Pero si no se tiene cuidado, esto puede suponernos una sangría en comisiones. Van unas pistas para intentar llevarlo mejor.

El euro ha facilitado mucho la economía viajera, especialmente al evitar los cambio de divisas en los destinos foráneos más frecuentes de los españoles (según Tourspain --pdf; datos del 2010--, el 20,4% de todos los viajes al extranjero de los españoles fueron a Francia, 11,4% a Portugal y 10,8% a Italia).
Pero a los bancos, como a las operadoras de telefonía, les da igual eso de la zona euro y el mercado común. Solo piensan en cobrar más comisiones o extras porque usted está por ahí.

Los cajeros
Cuando vamos a una entidad bancaria española a por divisas, el oficinista se alegra. La comisión media por esta transacción era, en octubre del 2011, de entre 6 y 8 euros, como refleja el Banco de España, y podía llegar hasta un 3% del total cambiado (para 300€, 9€, pero con un mínimo de 10€ o 15€). 
Las comisiones por sacar en el extranjero con una tarjeta de crédito son menores como media --alrededor de 4 euros--, aunque pueden llegar hasta el 6,5% del total sacado (por ejemplo, para el equivalente a 300€, sería 19,50 )
El mejor plan es usar una tarjeta de débito, como una Visa Electron, cuya comisión media por extracción es de unos 3€ y los máximos rondan el 5,5% (16,50€ para 300€)

Así las cosas, lo más conveniente, según la experiencia de Nautilia, es sacar al llegar al destino en cualquier cajero con una Electron u otra tarjeta de débito. Se ha de evitar sacar a crédito.

Además de las comisiones, hay otro aspecto importante: el tipo de cambio. Los bancos aplican uno que va de lo ventajoso para ellos --si cobran comisión por cambio-- a lo muy ventajoso si anuncian que no hay comisiones. (Lo mismo se puede decir de las oficinas de cambio.)
El cambio que aplican los emisores de tarjetas, como Visa, Mastercard o American Express, está mucho más cercano al que fijan cada día los bancos centrales de cada país. En consecuencia, esto hace aún más ventajoso para nosotros sacar con tarjeta.

Además, es posible que nuestra entidad pueda ofrecer algún tipo de bonificación extra de las comisiones. La verdad es que poder pueden, otra cosa es que quieran. Es un hecho que nuestro banco paga comisiones cuando se usa una de sus tarjetas: al propietario del cajero, a los gestores de la red de pago y al emisor de la tarjeta. Después, el banco decide si repercute todos esos pagos en el cliente (al 100%, en parte, o incluso todos más un extra para ellos) o no. Con las tarjetas de crédito suele ser más inflexible, pero con las débito tiene más margen.

La segunda opción más conveniente después de la tarjeta de débito la explicamos a continuación.

Cambio de metálico sobre el terreno
Algunas personas tienen la percepción de que las comisiones bancarias en España son más altas que en otros países. Y es así, como constata un informe de la Comisión Europea (pdf, pág. 113, 2ª columna). Por esto, si no confiamos mucho en las tarjetas y preferimos cambiar en bancos, lo mejor es salir de aquí con euros y cambiar en un banco del país de destino. Seguramente pagará menos comisiones que aquí, aunque no seamos clientes de la entidad.
Antes de hacer el cambio, asegúrese tanto de los extras como del tipo de cambio que se aplicarán.

Compras
De nuevo, lo más conveniente es, si el vendedor lo acepta y el precio es fijo, usar una tarjeta. En este caso, da lo mismo que sea a crédito o a débito. Los tipos de cambio son similares y solo se paga una comisión por cambio de divisa, si fuera el caso, del 1% --variable--. Otra ventaja añadida es que en caso de problemas o conflictos, el pago con tarjeta facilita el reembolso.
Hay que tener en cuenta que, a veces, muchos sitios no aceptan tarjetas o que se pueden conseguir mejores precios pagando en metálico. Pero pagar en 'cash' supone añadir lo que nos ha costado obtener ese efectivo. 

Pagos con 'cambios dinámicos'
Atención a pagos en euros fuera de la zona euro. Algunas webs, tiendas como Harrods en Londres o hoteles de cadenas europeas a veces te ofrecen la posibilidad de pagar directamente en euros. De nuevo, como en el caso de los bancos, el tipo de cambio es ventajoso para el vendedor. Nuestra experiencia nos dice que, incluso añadiendo la comisión por cambio de divisa, normalmente es más barato pagar en la divisa original.

¿Dólares o euros?
Es un dilema que se presenta sobre todo al viajar por Asia, África y América del Sur. 
Lógicamente, muchos sitios solo aceptan pagos en sus propias monedas. Pero países 'rodeados' por zonas con divisas fuertes --Suiza, Reino Unido-- o países en desarrollo y/o turbulencias pueden aceptar euros o dólares como forma de pago.
Y aunque el euro es una moneda conocida, no se acepta al mismo nivel que el dólar. Muchos países fijan el cambio de sus divisas al dólar. Y algunos incluso usan dólares como moneda corriente.
Así las cosas, si tiene dudas, el dólar es mejor opción. Se cambia más fácilmente que el euro e incluso puede tener mejores tipos de cambio, ya que a veces el euro primero se convierte a dólares y luego a la divisa local. Y con dos cambios hay más que perder por el camino.
Excepto en países como Camboya, en el que los cajeros dan directamente dólares de EEUU, la divisa estadounidense se conseguirá a través de nuestro banco y el cajero alegre, de alguna oficina de cambio o del mercado paralelo.

Consejos
Antes de viajar...
  • valore si conviene ampliar el límite de las tarjetas, tanto para compras como para extracción en cajeros
  • diga a su banco que se va fuera, especialmente si no viaja muy a menudo, porque hay casos en los que las entidades bloquean tarjetas si reciben cargos desde otros países, especialmente de fuera de Europa, ya que los pueden considerar fraudulentos.
  • consulte con su entidad las comisiones que le aplicarán concretamente en los países que visitará por sacar con una tarjeta de crédito, con una débito y por pagar en tiendas.
  • si decide cambiar metálico en destino, lleve los euros repartidos y no los ponga en el equipaje que facture.
  • si son gratuitas, active las alertas por sms de las tarjetas. Recibir un sms en el extranjero es gratuito y nos puede alertar de cualquier movimiento anómalo.
  • tenga a mano los número de teléfono de su entidad o del emisor de la tarjeta

Durante el viaje...
  • no se mueva con grandes cantidades. Deje algo en la caja fuerte del hotel o vaya sacando poco a poco.
  • si tiene dos tarjetas, una de débito y una de crédito, y va a un cajero, pruebe la primera primero. Elija 'savings' como origen del dinero.
  • no todos los cajeros aceptan tarjetas de débito extranjeras. Busque grandes bancos como Citi o HSBC, cuyos cajeros es más probable que estén conectados a la red internacional que gestiona las operaciones.
  • muchos lugares no son más peligrosos ni tienen más ladrones que Barcelona. Pero no ponga en riesgo su viaje y sea prudente.
  • si le ofrecen la posibilidad de pagar en euros, es mejor no aceptar la oferta y pagar en la divisa del país.
  • si va a un país que le hace dudar entre llevar euros y dólares, seguramente debería llevar dólares.
  • si acaba de visitar un país con una moneda poco frecuente y no se lo ha gastado todo, cámbielo antes de salir, porque es posible que aquí le pongan pegas para cambiar ringgits malayos o dirhams emiratís por euros.

Link con los tipos de cambio oficiales del Banco Central Europeo: http://www.ecb.int/stats/exchange/eurofxref/html/index.en.html

Dubái, una ciudad que no merece mucho la pena


Al viajar, cada uno recibe sensaciones diferentes de los destinos, a veces solo por las expectativas o las ideas preconcebidas que uno pueda llevar.
Y las que me han llegado de Dubái no entusiasman. No quiero decir que no sea un lugar que no haya que visitar, pero lo pondría en una lista de prioridad bastante baja.
Dubái es un lugar que ha cambiado espectacularmente en los últimos años. Había mucho dinero disponible procedente del petróleo y se ha empleado en hacer una ciudad espectáculo, pero con poca alma.

Quizá se pueda decir que ha mejorado en las últimas décadas, aunque no está claro para quién. Ha habido un 'boom' geológico --'aparición' de nuevas islas-- un 'boom' inmobiliario, un 'boom' comercial... Conscientes de que el petróleo no durará para siempre, todos los emiratos de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han intentado diversificar sus economías. Y Dubái ha hecho todo lo posible por atraer elementos que den dinero y/o valor.
Por ejemplo, ha ofrecido condiciones fiscales muy ventajosas a empresas tecnológicas para que instalen sedes allí (Dubai Media City / Dubai Internet City). Ha creado una aerolínea, Emirates, que ha invertido mucho en publicidad y patrocinios para tener visibilidad. Ha potenciado la aparición de hoteles lujosos y grandes centros comerciales con atractivos atípicos, como pistas de esquí o acuarios, para atraer turistas. Y, especialmente aunque no tan visible para el visitante, ha buscado ser el banquero de Oriente Próximo, mostrándose como un lugar estable.
Al final, el resultado es que es una de las 10 ciudades con más visitantes internacionales, según un ránking de Euromonitor (que coincide con otro de Wikipedia)

Sin embargo, el resultado de todo esto, desde mi punto de vista, es una ciudad que ha descuidado elementos fundamentales de calidad de vida.
La arquitectura, en general, no tiene gracia. Entre otras cosas, porque no se ha acompañado de un urbanismo adecuado. Las zonas están muy compartimentadas y demasiado separadas por espacios en los que solo hay arena. Ni siquiera la zona antigua tiene mucho atractivo. Y además, mucha de esta construcción se ha alzado con trabajadores de Asia, cuyos derechos y condiciones de trabajo se han vulnerado insistentemente (por ejemplo, en este artículo de 'The Independent'). 
La red de transporte público es escasa, aunque ha mejorado un poco gracias a la red de metro. Pero el coche o el taxi sigue siendo necesario para llegar a muchos lugares. De hecho, según el diario Gulf News, solo el 6% de los habitantes usan el transporte público. Y al ser una ciudad en el desierto, uno no se puede plantear pasear bajo el sol.
Y todo el desarrollo verde, con campos de golf, parques... no está claro que sea demasiado sostenible.
Y siendo uno de las zonas más tolerantes en el mundo musulmán, tampoco lo es en extremo, ni social ni políticamente.

Además, económicamente tampoco ha sido un éxito rotundo. En el 2010, Dubái necesitó que Abu Dabi, el emirato más grande y el que tiene casi todo el petróleo de los EAU, le prestara 10.000 millones de dólares para funcionar y poder hacer frente a sus compromisos económicos.
El edificio más simbólico, el Burj Khalifa, el más alto del mundo, si no hubiera sido por el dinero de Abu Dabi tampoco se hubiera podido acabar. De hecho, el nombre del rascacielos, que en principio iba a ser Burj Dubai, se cambio como reconocimiento al Califa de Abu Dabi.

En definitiva, no sé qué se puede buscar en un viaje al Dubái actual. Ni los precios son tan baratos como para ir a comprar, ni las playas son muy bonitas, ni está tan cerca (siete horas de vuelo)...

Lo mejor de todo es que hay espacio para mejorar y, seguramente, hay recursos para poderlo hacer. Pero de momento, si alguien quiere visitar una ciudad musulmana vibrante, Estambul, Beirut o incluso El Cairo pueden ser mejores destinos.

La lucha por la dominación del fast-food: Subway frente a McDonald's

Al visitar otros países, hay una serie de marcas que, antes o después, aparecen inevitablemente: Zara, H&M, Chupa-Chups, Toblerone, San Miguel, El Almendro...
Y en el campo de la comida encontramos a McDonald's, Burger King, KFC, Starbucks... y Subway.
La noticia es de hace unos meses, pero es curiosa. Cualquiera diría que McDonald's es la cadena de restaurantes más grande del mundo. Pero resulta que no es así. Que quien tiene más establecimientos es Subway, con 33.749 restaurantes frente a los 32.737 de McDonald's. (La noticia aparece, entre otros lugares, en 'The Wall Street Journal')

Nautilia confiesa que a veces le apetece comer en unos de esos lugares de comida rápida. Y estando de viaje, a veces representa una opción conocida para un estómago alterado. En este plan, si es posible, se elige una cadena local, como Mos Burger o Yoshinoba en Japón. Pero si el hambre apremia y las opciones no están claras, el pollo frito de Kentucky es un favorito. Y también confesamos que Subway lo es, para crear un bocadillo más o menos al gusto.

No recomendamos especialmente ir a estos sitios, pero en ciertos momentos pueden suponer un refugio. Por ejemplo, en el primer viaje a Japón, en pleno choque cultural, en ocasiones íbamos a un Starbucks para encontrar un rincón 'occidental' en el que pasar un rato y recuperar el aliento.


El restaurante lavabo (Taiwán/Hong Kong)

Mucha gente lee en el lavabo, pero eso es muy fácil. Demos un paso más, comamos en él.

Unos señores taiwaneses han pensado en cómo sería eso de comer en el baño y lo han plasmado en forma de restaurantes. El éxito ha sido grande y ha saltado de su Taiwán natal a Hong Kong.

La cadena de restaurantes Modern Toilet (la web tiene una versión en inglés) ofrece un entorno completo de lavabo: el logotipo del local es como el de los baños, los asientos son lavabos (con tapa), lo mismo que algunos platos, que también representan otros elementos del mobiliario del baño: la bañera, la pica... Las lamparas son cagarrutas o desatascadores. Las tarjetas se presentan como "¿Dónde está el lavabo?"

La carta es de un asiático clásico de comida fácil, especialmente boles con fideos.
El helado de postre, de chocolate, está presentado exactamente como está pensando.

Realmente, un raro concepto culinario.

El taxi karaoke (Helsinki)

Si bebes, no conduzcas. Un eslogan clásico.
Se suele recomendar que, después de beber un poco por la noche, si has de desplazarte, se use el transporte público. Y excepto los botellones en los trenes de cercanías, es difícil seguir la fiesta en el camino a casa.

Pero desde hace unos años, un empresario finés buscó una solución para esto. Creo una miniflota de dos taxis en Helsinki llamada Karaoke Taxi http://www.karaoketaxi.fi/. Los vehículos son minifurgonetas, con la idea de que quepa bastante gente (hasta 12 personas), pantallas y cientos de canciones entre las que elegir (muchas son éxitos finlandeses y suecos).

Como la flota es pequeña, lo mejor para asegurarse un Karaoke Taxi es reservar por teléfono o a través de la web, que solo está en finés.

Una idea extraña que suena muy bien.

Hotel de siete estrellas en Dubái... para mascotas

No solo las personas humanas pueden alojarse en un hotel de siete estrellas. También los perros pueden. El hotel Urban Tails Pet Resort de Dubái ofrece alojamiento a las mascotas. Lo mejor es la Suite Royal, que cuenta con mayordomo, una televisión de plasma y una webcam, para que podamos ver al animal desde casa.

Las instalaciones cuentan con un gimnasio, para que nuestros seres queridos mantengan las forma, y un ratio de ocho empleados por cada animal.

Habitaciones desde 115 dirhams, unos 25 euros.

30 días, 30 webs | Wikipedia (30)

No hace falta decir nada más. Sin ser un sitio de viajes, en la Wikipedia encontraremos casi cualquier información que necesitemos sobre un destino.

Seguramente, aunque tampoco es cierto en todos los casos, no tenga toda la información práctica que se requiere para preparar un viaje, pero es el mejor sitio para visitar en busca de información de contexto: historia del sitio, de los personajes importantes del lugar, de la cultura, religión... De la historia de los monumentos, del transporte público... Una barbaridad de lugar, toneladas de información e incontables horas posibles de lectura sobre un destino.

Un lugar imprescindible para cerrar esta serie de 30 días, 30 webs.


30 días, 30 webs | Wikitravel (29)

En el post anterior, decíamos que Guiomatic utilizaba como unas de sus fuentes Wikitravel. Y aunque vive bajo la sombra de su hermana wiki mayor, Wikitravel sigue siendo un buen lugar para encontrar información para un viaje. Es como la Wikipedia, pero orientada y estructurada hacia la información práctica para los viajes.

Algunos entusiastas colaboradores la mantienen en parte actualizada, aunque es cierto que no tiene el ritmo de actualizaciones de la Wikipedia. Pero cuando se enfoca hacia la información práctica, es mucho mejor y más útil.

Como decíamos en el caso de airbnb, quizá el mejor momento de Wikitravel haya pasado, pero merece una visita.


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