
En este momento de la economía, uno de los sectores que
lo está pasando mal es el del taxi. Algunos taxistas amigos de Nautilia comentan que ahora han de trabajar más horas para conseguir los mismos ingresos que hace unos meses, porque la gente es reticente a gastarse el dinero en taxis. Por ejemplo, hace tiempo que
los ejecutivos de Londres han sustituido este medio de transporte por el metro.
Pero viajar en taxi es cómodo. Y en según que momentos y lugares, no es necesariamente mucho más caro que otros transportes alternativos. En Catalunya, por ejemplo, parece que
no es infrecuente ir en taxi de Barcelona a Andorra, por unos 200 euros en un minivan de 7 plazas o en un taxi desde el aeropuerto de BCN.
Y aunque sea más caro, hay gente que lo considera un buen medio de recorrer largas distancias. Siempre ha habido algunas personas que han ido muy lejos en taxi porque habían perdido un avión, porque viajaban con animales o simplemente porque se sentían más cómodos.
En octubre del 2008, un señor de Portsmouth, Reino Unido, pidió un taxi y le preguntó si le podía llevar a Múnich, a sólo
1.200 kilómetros de distancia, como explicó el
diario 'Metro'. El viaje costó
1.950 libras, 1.700 que marcaba el taxímetro más 250 por cruzar el canal de la Mancha y una noche de hotel. Duró 17 horas. El señor de Portsmouth quería asistir a la Oktoberfest desde la primera cerveza, pero había perdido un avión, así que decidió ir en taxi. El taxista asaltado tuvo sus dudas, pero al final aceptó.
Unos meses antes, en abril del 2007, el matrimonio Matas, de Nueva York, EEUU, quería ir a Arizona y llevarse a sus gatos con ellos. Pero no querían que los animales sufrieran en la bodega de un avión. Así que decidieron que harían el trayecto de
4.000 kilómetros en taxi, como
contó 'USA Today'. Los Matas eran amigos de un taxista de Nueva York, al que le propusieron que les llevara. Acordaron una tarifa de
3.000 dólares, sin incluir combustible, comidas ni alojamiento. Y así se hizo. De hecho, la preparación del viaje trascendió el ámbito privado y el alcalde de Sedona, la ciudad de Arizona a la que iban, les estaba esperando para darles la bienvenida. En un
foro calcularon que los extras debieron ascender a unos 850 dólares más.
¿Han sido estas las carreras más largas de un taxi? Es difícil de decir. En internet hay información confusa. Desde luego, ambas historias están entre las más largas. Pero de lo que hemos podido encontrar, destacan dos largos trayectos:
- 11.250 km. Entre Geelong (sur de Australia) y Darwin (norte de Australia), i/v. Los descendientes del taxista australiano hablan en la ABC australiana sobre el recorrido que hizo su antepasado a petición de una millonaria australiana, en 1930.
- 10.860 km. Un diario de estadounidense de 1978 decía que el libro Guinness de los récords recogía la carrera más larga una de esa distancia. Pero la noticia venía a propósito de otra persona que decía que lo estaba a punto de superar, lo que no está claro que se consiguiera.
Y, por ejemplo, el taxi puede ser una buena forma de ver zonas en los que el transporte público es difícil de comprender y el tráfico es demasiado caótico como para alquilar un coche. Esto se aplica especialmente al Oriente Próximo. En Egipto es una buena idea contratar uno o más días a un taxista para hacer una visita turística diferente. El ritmo lo puede marcar el viajero, además de que el taxista es capaz de ir a lugares fuera de los circuitos tradicionales. Y en países como Siria y Jordania, es también un buen transporte para los que viajan por su cuenta. Además, no es caro.
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