Detrás de las reservas: Sabre, Amadeus...

Cuando hacemos una reserva de viaje en internet o en una agencia física, y ya sea de hoteles, de vuelos, de cruceros o de alquiler de coches, resulta que la mayoría de las veces esas reservas consultan las mismas bases de datos, los mismos catálogos de productos.
Tanto las agencias de viaje online como las que hay en las calles hacen lo mismo: conectarse a unos sistemas llamados --en inglés-- 'Global Distribution Systems' (GDS) o 'Computer Reservations System' (CRS).

Los GDS son unas redes informáticas que acumulan información sobre las disponibilidades en medios de transporte y alojamientos y mediante las cuales, con una sola consulta, los agentes pueden comprobar en el acto las plazas vacantes, saber los precios y hacer las reservas. Estos sistemas computerizados se empezaron a crear a mediados del siglo XX.

En los años 50 y 60, a las aerolíneas de EEUU se les permitió desregularizar sus precios. Hasta entonces, esos precios eran prefijados y regulados por el Gobierno. Tras la liberalización, se comprobó que el nuevo sistema tarifario podía ser muy complejo. Por lo tanto, había que encontrar una forma óptima y eficiente de calcular las tarifas desregularizadas --que ya entonces variaban para un mismo vuelo según la demanda--, las posibles combinaciones de vuelos y, lo más importante, conocer inmediatamente la disponibilidad real de plazas.

Antes de la introducción de los GDS, las reservas se hacían llamando por teléfono a las centrales de las aerolíneas, donde una persona tenía dibujado en un papel un plano con la distribución de asientos del avión. Una reserva significaba hacer una cruz en el papel y marcar como ocupado el asiento. Los primeros sistemas de reservas automatizados permitieron, por un lado, que mediante un terminal los agentes de viajes pudieran ver las disponibilidades y hacer reservas a distancia. Y por otro, como destaca consumerwebwatch.org, permitió que las compañías ahorraran en sueldos, ya que se redujo el personal de las centrales de reservas y se externalizó el proceso de venta, desde la propia compañía hacia el agente de viajes.

Y aunque los GDS nacieron para el uso interno de las aerolíneas, pronto se vio que por su practicidad, era conveniente facilitar el acceso a los agentes de viajes, para que pudieran ofrecer reservas automatizadas a sus clientes.

Así fueron naciendo unos cuantos GDS. Por un lado, de la colaboración entre American Airlines e IBM surgió el Semi-Automatic Business Research Environment (Sabre). United Airlines creó el Apollo Reservation System. Y una unión entre British Airways y otras compañías a mediados de los 70 creó la red que ahora se llama Galileo. En los años 80, Air France y Lufthansa, siguiendo la línea de la competencia, colaboraron para desarrollar un nuevo GDS, llamado Amadeus, al que se unió Iberia y que tiene la sede en Madrid. Y en EEUU, Delta, Northwest y TWA crearon Worldspan. A la larga, Galileo y Apollo se asociaron.

La cuestión es que con el tiempo, casi cada aerolínea del mundo ha ido poniendo la información de sus vuelos a disposición de una o varias de esas redes. Al fin y al cabo, es una forma de llegar a más posibles clientes. Algunos hoteles, especialmente las grandes cadenas, también han dado el mismo paso. Para los agentes, es cómodo. Pero como todo, los GDS tienen sus pros y sus contras.

Por ejemplo, que todo el mundo paga: proveedores, agentes que usan la red y consumidores finales. Para estar en una red, las compañías tienen que pagar, pero a la vez ellos aplican un recargo a las reservas que les llegan a través de esos sistemas, para compensar (y que los agentes, que además pagan por poder acceder a los GDS, suelen trasladar total o parcialmente a los clientes). En sí, esto explica esa 'garantía de precio más bajo' de algunas webs de aerolíneas u hoteles, que quieren atraer clientes hacia sus propios sistemas internos de reservas y evitar intermediarios. Y algunos precisamente lo que quieren es eliminar esos intermediarios, como Ryanair, que no solo no está en ningún GDS, sino que no le gusta que otros agentes-intermediarios ofrezcan sus vuelos.

Además, como explica Albert Barra, otro problema es la propia estructura de los GDS, muy grande y a veces inflexible, que hace que el acceso sea caro y complicado para los pequeños agentes, que acaban buscando estructuras alternativas para gestionar la reservas. Albert Barra hace especial hincapié en los hoteles pequeños. Todo esto puede ir reduciendo el número de proveedores turísticos que se integran en los GDS. Y estas redes, a su vez, tendrán que ir buscando vías de ingresos alternativas, como las agencias de viajes online que poseen (Amadeus: Opodo y Rumbo; Sabre: Travelocity y Lastminute), o formas de atraer clientes.

Es difícil encontrar cifras concretas del peso de los GDS, y menos recientes. Según hospitalitynet.org, a mediados de los 90, el 90% de las reservas de vuelos en EEUU se hacían a través de algún CRS. Y en ese mismo momento, de acuerdo con los datos de consumerwebwatch.org, Amadeus era el líder mundial, con el 27% de cuota de mercado (en el 2007, según la propia web de Amadeus, su cuota era del 33,9%). Segundo era Galileo, con el 22%, y tercero Sabre, también con el 22%. Por zonas, el peso es diferente. En EEUU domina Sabre, mientras que en Europa el líder es Amadeus, y en Asia, otro llamado Abacus. Algunos GDS también están interconectados entre ellos, para poder consultar los precios de las aerolíneas que están en los otros sistemas.

Y la idea de que son una buena opción para ver en una sola consulta muchas opciones, van estas cifras sacadas de las webs corporativas: según la web de Amadeus, en el 2007 en su sistema se podían reservar vuelos de 478 aerolíneas, 59 de las cuales eran de bajo coste; 80.185 hoteles; y gestionó 537,9 millones de reservas. O Sabre Travel Network, que conecta 50.000 agencias de viajes y tiene información de 400 aerolíneas y 76.000 hoteles.

Un dato oscuro para acabar. Según alerta Edward Hasbrouck, "The Practical Nomad", en un detallado y documentado artículo, los GDS almacenan una gran cantidad de datos personales, que se conservan incluso después de haber volado. O incluso sin necesidad de haber volado, si se ha hecho una reserva para otras personas o aunque se haya anulado la reserva. Esos datos permiten identificar a los personas reales. Para estar alerta y tener pistas sobre qué hay y qué se puede hacer, recomendamos la lectura de la entrada.

Fuentes:
http://www.hospitalitynet.org/news/4000538.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Computer_reservations_system
http://www.consumerwebwatch.org/dynamic/travel-report-internet-travel-industry.cfm
http://www.hasbrouck.org/articles/PNR.html
http://www.amadeus.com/amadeus/documents/corporate/Amadeus_company_information.pdf (pdf)
http://www.sabretravelnetwork.com/
http://www.albertbarra.com/distribucion-hotelera/los-gds-%c2%bfun-futuro-incierto/
http://tourism.blogs.ie.edu/2007/05/17/air-companies-and-gds-is-the-business-model-changing/

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