Dubái, una ciudad que no merece mucho la pena


Al viajar, cada uno recibe sensaciones diferentes de los destinos, a veces solo por las expectativas o las ideas preconcebidas que uno pueda llevar.
Y las que me han llegado de Dubái no entusiasman. No quiero decir que no sea un lugar que no haya que visitar, pero lo pondría en una lista de prioridad bastante baja.
Dubái es un lugar que ha cambiado espectacularmente en los últimos años. Había mucho dinero disponible procedente del petróleo y se ha empleado en hacer una ciudad espectáculo, pero con poca alma.

Quizá se pueda decir que ha mejorado en las últimas décadas, aunque no está claro para quién. Ha habido un 'boom' geológico --'aparición' de nuevas islas-- un 'boom' inmobiliario, un 'boom' comercial... Conscientes de que el petróleo no durará para siempre, todos los emiratos de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han intentado diversificar sus economías. Y Dubái ha hecho todo lo posible por atraer elementos que den dinero y/o valor.
Por ejemplo, ha ofrecido condiciones fiscales muy ventajosas a empresas tecnológicas para que instalen sedes allí (Dubai Media City / Dubai Internet City). Ha creado una aerolínea, Emirates, que ha invertido mucho en publicidad y patrocinios para tener visibilidad. Ha potenciado la aparición de hoteles lujosos y grandes centros comerciales con atractivos atípicos, como pistas de esquí o acuarios, para atraer turistas. Y, especialmente aunque no tan visible para el visitante, ha buscado ser el banquero de Oriente Próximo, mostrándose como un lugar estable.
Al final, el resultado es que es una de las 10 ciudades con más visitantes internacionales, según un ránking de Euromonitor (que coincide con otro de Wikipedia)

Sin embargo, el resultado de todo esto, desde mi punto de vista, es una ciudad que ha descuidado elementos fundamentales de calidad de vida.
La arquitectura, en general, no tiene gracia. Entre otras cosas, porque no se ha acompañado de un urbanismo adecuado. Las zonas están muy compartimentadas y demasiado separadas por espacios en los que solo hay arena. Ni siquiera la zona antigua tiene mucho atractivo. Y además, mucha de esta construcción se ha alzado con trabajadores de Asia, cuyos derechos y condiciones de trabajo se han vulnerado insistentemente (por ejemplo, en este artículo de 'The Independent'). 
La red de transporte público es escasa, aunque ha mejorado un poco gracias a la red de metro. Pero el coche o el taxi sigue siendo necesario para llegar a muchos lugares. De hecho, según el diario Gulf News, solo el 6% de los habitantes usan el transporte público. Y al ser una ciudad en el desierto, uno no se puede plantear pasear bajo el sol.
Y todo el desarrollo verde, con campos de golf, parques... no está claro que sea demasiado sostenible.
Y siendo uno de las zonas más tolerantes en el mundo musulmán, tampoco lo es en extremo, ni social ni políticamente.

Además, económicamente tampoco ha sido un éxito rotundo. En el 2010, Dubái necesitó que Abu Dabi, el emirato más grande y el que tiene casi todo el petróleo de los EAU, le prestara 10.000 millones de dólares para funcionar y poder hacer frente a sus compromisos económicos.
El edificio más simbólico, el Burj Khalifa, el más alto del mundo, si no hubiera sido por el dinero de Abu Dabi tampoco se hubiera podido acabar. De hecho, el nombre del rascacielos, que en principio iba a ser Burj Dubai, se cambio como reconocimiento al Califa de Abu Dabi.

En definitiva, no sé qué se puede buscar en un viaje al Dubái actual. Ni los precios son tan baratos como para ir a comprar, ni las playas son muy bonitas, ni está tan cerca (siete horas de vuelo)...

Lo mejor de todo es que hay espacio para mejorar y, seguramente, hay recursos para poderlo hacer. Pero de momento, si alguien quiere visitar una ciudad musulmana vibrante, Estambul, Beirut o incluso El Cairo pueden ser mejores destinos.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Hola Nautilia,

Entiendo que Dubai no te haya gustado. Algunas de las cosas que dices tampoco nos gustan a quienes vivimos en Dubai.
Sin embargo tengo que decir que Dubai es mucho más de lo que explicas en tu blog: Dubai es el éxito de un país musulmán en crear una sociedad tolerante, en la cual existe una libertad total para hacer negocios y que el resto de países árabes y musulmanes miran cno admiración y envidia.

Desde luego tiene cosas malas, como toda ciudad o país. Pero lo mejor de Dubai siempre se aprecia si se compara con sus países vecinos. Entonces uno se da cuenta de los logros y el mérito de los Emiratíes.

La mejor prueba de ello es que todos aquellos amigos y familia que vienen a Dubai por unos días de vacaciones acaban enamorados de la ciudad. Y quienes vivimos aquí, a pesar de algunos inconvenientes, cosnideramos la ciudad como una de las mejores del mundo para vivir.

http://jordimartinn.wordpress.com/

Frans dijo...

Gracias por el comentario, Jordi.

Vaya por delante que mi texto es el de un visitante que solo ha pasado unos pocos días allí. Y que además iba sin conocer a nadie. Seguramente me he quedado en la superficie de todo.

Desde luego, reconozco el mérito de la modernización económica y social de los Emiratos, en especial en comparación con otros países árabes. Pero me reafirmo en la sensación de que, para un turista (y me quedo necesariamente en este ámbito), no ha de ser un destino prioritario.

Sea como sea, insisto en las gracias por el comentario desde el terreno, con conocimiento de causa.

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