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De viaje con un móvil (con o sin A-GPS)

Hace un tiempo, Nautilia dedicó dos entradas a los mapas de los GPS, a cómo se hacían y a los movimientos y compras en el sector. Uno de los hechos fue que Nokia, fabricante finlandés de teléfonos móviles, había comprado Navteq, uno de los dos principales elaboradores de mapas digitales, junto a TeleAtlas, que fue comprado por TomTom.


Uno de los efectos inmediatos de aquella compra ha sido que Nokia ha potenciado el servicio Maps, y ha empezado a regalar mapas digitales, que se pueden usar en los móviles con sistema operativo Symbian (en general, los que tienen una 'N' o una 'E' antes del número: N95, E51...). Nautilia ha podido probar Nokia Maps y está contento con los resultados.

Una de las grandes ventajas del programa es que puede funcionar sin necesidad de tener un receptor GPS (en el teléfono o fuera) y sin necesidad de estar conectado a internet. Eso quiere decir que, una vez descargados los mapas, se pueden consultar libremente: buscar direcciones, gasolineras, centros comerciales... Es decir, no sólo direcciones postales, sino también un montón de POI (puntos de interés, en sus siglas en inglés) que vienen incorporados en el mapa.

Así, se pueden localizar direcciones y crear rutas, aunque los servicios de navegación (la voz que te pide que gires a la izquierda) y unas guías turísticas de ciudades son de pago. Las rutas pueden ser para ir a pie o en coche. Y si se tiene un receptor GPS, el resultado es idéntico al del otros aparatos dedicados. La pega es, quizá, el tamaño de la pantalla del móvil, generalmente pequeño.

Pero la idea de llevar en el bolsillo mapas gratuitos y detallados de medio mundo (Europa, Norteamérica, zonas de Asia, África y Oceanía), para poder buscar, incluso sin GPS, una dirección en cualquier momento, e incluso calcular una ruta, es fascinante.

Los mapas se pueden descargar de golpe en el ordenador, o sobre la marcha, conectando el teléfono a internet, en el lugar en el que nos encontremos. Esa cartografía se guarda en la memoria del teléfono y se puede seguir consultando sin conexión. Además, algunas ciudades también disponen de fotos satélite.

Assisted GPS
Por otro lado, cada vez más móviles incorporan un receptor GPS y algunos, especialmente de la misma Nokia, llevan unos llamados A-GPS.
¿Qué es un A-GPS? Una ayuda a los receptores GPS normales. Un GPS, cada vez que arranca, tiene que empezar a fijar su posición en función de los satélites que ve. Para hacerlo, necesita mucho tiempo, captar la señal de al menos cuatro satélites y una cierta potencia de procesador, porque tiene que hacer bastantes cálculos en función del lugar y la fecha. La cosa es un poco más complicada si además el receptor está en movimiento.
Los receptores de GPS consumen mucho tiempo y energía realizando este cálculo inicial. Y ese consumo puede comprometer la duración de la batería si además ésta se comparte con otro dispositivo, como un teléfono móvil. El A-GPS (GPS asistido) quiere arreglar esto. Para ello, deriva todos estos cálculos (mirar los satélites que hay a la vista, captar sus frecuencias y los datos que emiten) a las antenas de telefonía, que ya han de hacer de por sí otros cálculos.

El teléfono, al activar el A-GPS, recibe de las antenas mucha parte de la información que antes tenía que buscar por sí mismo, y los resultados de algunos cálculos. Así, el GPS tiene de entrada mucha de la información que antes tenía que buscar y calcular y puede 'situarse' en pocos segundos.
Con esta información, también es posible que el receptor encuentre la posición, cuando menos aproximada, en lugares de señal débil.
Por cierto, que en esta información que tienen las antenas se basan los servicios de emergencia que localizan ubicaciones de móviles por triangulación de las antenas.

¡A la caza del tesoro!

Mucha gente ha dedicado su vida a buscar tesoros. Hay muchos mapas del tesoro y muchos tipos de tesoros. Algunos están ocultos en tumbas igualmente ocultas (faraones, Alejandro Magno...), otros están en lugares desconocidos y corresponden a referencias míticas y, tal vez, irreales (el tesoro de los Templarios, el Arca de la Alianza...), otros están en el fondo del mar (tantos barcos...) y algunos más son ciudades-tesoro en sí (El Dorado...).

Hoy en día, hay una forma sencilla y lúdica de buscar, y tal vez encontrar, tesoros. Se trata del geocaching, un 'tesoro' oculto a cuya localización -coordenadas geográficas- hay que llegar gracias a un dispositivo GPS. Para ser cazadores de tesoros -en solitario, en grupo o en familia- hay que empezar por consultar y registrarse la página web oficial (y su versión en castellano), que centraliza la información.

El tesoro más sencillo de hallar es el del que se proporcionan directamente las coordenadas. Pero para llegar a otros, hay que superar algunas pruebas, que permiten ir deduciendo las coordenadas finales (escondites de deducción), o pasar por algunos lugares antes de los que obtienen partes que han de permitir conseguir el tesoro final (multiescondites). Aquí se describen los diferentes tipos de geocachés.

Hay tesoros ocultos en todo el mundo, casi 370.000, según la web oficial. En Barcelona, por ejemplo, hay algunos en Montjuïc o en el Park Güell. Y hay gente que cuando va de viaje, busca tesoros geocached en los lugares de destino. Así se suelen descubrir sitios que seguramente a los que, de otra manera, no se iría. Los tesoros están clasificados del 1 al 5 según la dificultad para encontrarlos y la dificultad para acceder a él.

Los tesoros no tienen tanto valor material como lúdico. Los 'cofres' del tesoro han de contener, como mínimo, una libreta, a modo de cuaderno de bitácora, en la que los han encontrado el tesoro dejan constancia. Además, pueden contener objetos, que se pueden intercambiar (dejo uno-cojo uno). Y también puede haber travel bugs (bichos viajeros), que son objetos que quieren viajar lo máximo posible, de tesoro en tesoro. Tanto del registro de hallazgo como de los movimientos de los travel bugs hay que dejar constancia en la web.

El movimento nació en el 2000, cuando un chico estadounidense escondió una caja en Oregón y puso en internet las pistas para encontrarla. Al cabo de poco tiempo, esta idea tuvo muchos seguidores y se popularizó rápidamente. Es una gran idea para viajar raro y, en muchas ocasiones, para entrar en contacto con la naturaleza, ya que los mejores encondrijos suelen estar en bosques, montañas... Además, cualquiera puede crear un tesoro para que otros lo busquen. Por cierto, que los creadores son responsables también de velar por la salud del tesoro y que no sea destruido o robado.

Fotografía de la Wikipedia

¿Cómo se hacen los mapas de los GPS?

La lucha por el control de Tele Atlas (post anterior), uno de los principales creadores de mapas digitales, sigue.
(editado 17-10-07, 16.00 h: Engadget informa de que Garmin ha retirado su oferta por Tele Atlas y que ha llegado a un acuerdo con Navteq/Nokia para que estos les proporcionen bases cartográficas hasta el 2015)
Mientras tanto, Lehman Brothers, un banco de inversiones estadounidense, ha publicado un informe sobre el tema, que ha sido reproducido por diversos medios de comunicación (Dow Jones News, e. g.).

Lehman da dos razones para la existencia de sólo dos actores principales -Tele Atlas y Navteq- en este campo : a) los altos costes y b) el tiempo que se tarda en realizar un mapa digital ‘navegable’.


El proceso de elaboración de los mapas
La base de todo son unas furgonetas equipadas con cámaras y equipos informáticos que circulan por cada calle de cada ciudad, para grabarla de frente, por los lados y por detrás. Además, en cada tramo de calle, explica Lehman, hay que identificar hasta 160 parámetros (nombre, señales, mobiliario...), un trabajo que sólo se puede hacer a mano. Esto limita la velocidad a la que se puede crear el primer mapa de un sitio.

Después, el gran problema es el de actualización. Mantener al día los mapas (con giros prohibidos, calles cortadas…) es complicado, porque hasta el momento no existe un sistema sencillo para que los propios usuarios de los GPS puedan enviar novedades que permitan actualizar los mapas. En general, hay que esperar hasta que la furgoneta vuelva a pasar por el sitio, lo que puede ocurrir hasta tres años después. (Teleatlas tiene una presentación en flash en la que explica este proceso de actualización.)

Volviendo sobre el tema de las compras, Lehman ve una buena oportunidad en la unión de los proveedores de mapas y los fabricantes de dispositivos, porque permitirá que integrar más fácilmente en los dispositivos sistemas que informen al fabricante de cambios o alteraciones en las vías, y actualizar los mapas. Ahora, la única forma de hacerlo es entrar en la web de Tele Atlas o Navteq y rellenar un formulario y eso desanima. Por otro lado, mucha gente considera que es un trabajo que no ha de hacer el usuario. En el foro de Todo Pocket PC hay un hilo en el que se discute sobre esto último.

La versión impresa del 'Wall Street Journal' añade algunos datos más sobre el tema. Explica que Navteq se ha gastado unos 1.000 millones de dólares en los últimos 15 años para elaborar los mapas de Norteamérica y Europa. Igualmente, se hace eco de rumores que dicen que Microsoft y Google podrían entrar en el mercado.

La conclusión del banco de inversiones es que con las nuevas tecnologías ha de ser posible abaratar los costes de creación de los mapas y, en consecuencia, que entren nuevas empresas en el mercado.

En cualquier caso, todo apunta que habrá, como se decía en un post anterior, dos luchas: la de ofrecer, como en los GPS japoneses, representaciones en 3D (foto) y otra la de la convergencia, en la que el propio WSJ ofrece un dato: en el 2011, el 35% de los teléfono móviles tendrá GPS (2007: 4%) y en total habrá unos 85 millones de dispositivos en el mundo (2007: 8 millones)

La lucha por los mapas de los GPS

Los mapas que llevan los GPS, ¿quién los hace?
Es prácticamente un duopolio de Tele Atlas, con sede en Holanda, y de Navteq, de EEUU. La mayoría de marcas de GPS, como TomTom (Holanda) o Garmin (EEUU), compran las las bases cartográficas a esas empresas y después las adaptan a su gama de colores, tipografías... También son las bases de los mapas de Google Maps, de ViaMichelin, o de Microsoft Autoroute.

El mercado está revuelto, en especial desde que Nokia, el fabricante finlandés de telefonía, anunciara la compra de Navteq el pasado mes de octubre (2007), por unos 5.500 millones de euros. Y un primer efecto es que Nokia Maps ha empezado a regalar mapas completos a los usuarios de sus teléfonos con sistema Symbian.

En julio del 2007, TomTom lanzó una oferta de 1.800 millones de euros por Tele Atlas.
Ya en ese momento, se hablaba de posibles contraofertas. Y hace unos días, llegó una de Garmin, competidor de TomTom, por valor de 3.300 millones de dólares (2.250 millones de euros, al cambio del 11-11-07). Esto ha obligado a TomTom a revisar al alza su oferta, que está recomendada por el consejo de administración de Tele Atlas.

Al final, la lucha de Garmin, como explica O'Reilly Radar, es por no tener que comprar los mapas a un competidor, TomTom en este caso.

Sea como sea, la lucha está servida. O'Reilly Radar recuerda que Microsoft y Google se están dedicando a recoger imágenes aéreas y en 3D, mientras compran licencias para usar la cartografía digital. Y de alguna manera, es el prólogo para la siguente batalla: la de ofrecer valor añadido a las bases cartográficas, en especial con representaciones en 3D o los POI (puntos de interés).

Mientras tanto, si alguien se quiere salir del duopolio, la cosa está complicada. O'Reilly Radar recuerda que queda la opción de que nos hagamos los mapas nosotros mismos, participando en el OpenStreetMap, un proyecto de cartografía libre del que ya habló Nautilia.