Breves roundup: el amor está en el viaje

El metro de Londres puede ser el lugar ideal para ligar, encontrar el amor verdadero o simplemente un rollete, según una encuesta que recoge la edición de Londres del diario gratuito 'Metro'.
El "túnel del amor" más resultón es el de la Northern Line, según los encuestados. Ahí hay mucha gente sexy. En cambio, la línea menos con los pasajeros menos atractivos es Hammersmith and City.
Esta investigación cifra en 4 las personas 'deseables' ("fanciable people") que ven al día los pasajeros del metro londinense. Una parte de los encuestados aseguran que han intercambiado números de teléfono, quedado o hecho el amor con personas que encontraron en el Tube. Incluso un 1% que han llegado a casar.
Los remordimientos por la inacción también marcan: 9 de cada 10 creen que han perdido una oportunidad por no lanzarse a por ese copasajero atractivo.

Durante algún tiempo, el metro de Londres se creyó que era un lugar propicio para el 'toothing', una forma de quedar a través de mensajes enviados entre teléfonos móviles con bluetooth y conseguir "encuentros sexuales clandestinos". La idea era flirtear a través de mensajes para, a continuación, quedar en los lavabos de una estación o en algún lugar cercano para la siguiente fase. Sin embargo, tal como se dijo en la revista Wired, parece que toda la historia alrededor del 'toohing' fue un hoax (montaje). Pero parece que el amor sigue estando bajo tierra.

Y si no está en el metro, el amor está en el aire...
Un piloto estadounidense apareció vestido con unas chancletas y un reloj (y nada más) en un prado cercano a Harrisburg, Pensilvania. Pero no estaba solo. Le acompañaba una azafata de su vuelo, tampoco muy vestida, explica la ABC.
Parece que la tripulación fue a cenar y después, tras unas copichuelas de más, ambos miembros del personal decidieron acercarse a un campo cercano. Él tomó prestada una linterna de un coche ajeno que había aparcado por la zona y se internaron en el área verde.
Los vecinos, desconocedores del amor, sólo vieron a dos personas un poco tambaleantes y decidieron llamar a la policía. Vino hasta un helicóptero, por si acaso. Y los policías iban con gafas de infrarrojos para ver el calor de los cuerpos, según The Patriot News, ya que estaba oscuro.
De momento, mientras se aclaran los hechos, piloto y azafata han sido apartados del trabajo. ¿Triunfará el amor?

¿Y si el amor estuviera en la cola para pasar el control de seguridad en el aeropuerto?
Entonces hay que pasar delante y tras cruzar el control, hacer como si se estuviera recomponiendo el equipaje (volviendo a poner el portátil en la mochila...), pero con un ojo a la pantallita del escáner. Según News.co.au, una página de noticias australiana, unos nuevos escáneres aeroportuarios permiten ver a través de la ropa y acceder a detalles como "órganos sexuales y pechos".
Quizá sea algo un poco de voyeur, lo reconocemos. Los nuevos sistemas permiten generar una imagen en tres dimensiones del cuerpo, sin la ropa. Las ondas que forman la imagen han de permitir detectar materiales extraños por la zona del cuerpo humano.
Desgraciadamente para los lectores voyeuristas, el personal de seguridad, que no verá la cara real del cuerpo escaneado, estará en una sala separada,por lo que las pantallas no estarán a la vista. Este nuevo control de seguridad está funcionando en algunos aeropuertos de EEUU y en Amsterdam.

Actualización
Y tras el desnudo virtual, una actualización de desnudos reales. Hace un tiempo, Nautilia informó sobre una compañía alemana que estaba organizando para este verano del 2008 un viaje nudista que, como novedad, incluía un vuelo en el que los pasajeros también podían ir desnudos. Pero parece que al final ese vuelo no va a tener lugar. Según una noticia de MSNBC, los organizadores alemanes, OssiUrlaub.de, han decidido no fletar el vuelo, porque han detectado unas ciertas "objeciones morales" en la sociedad.

Finalmente recordar que Nautilia habló hace un tiempo de las expectativas amorosas de los que se alojan en hoteles...

Copenhague, la mejor ciudad para vivir (Barcelona y Madrid empeoran)

Copenhague es la mejor ciudad para vivir, según la clasificación "World Most Liveable cities 2008" de la revista 'Monocle', una de las publicaciones favoritas de Nautilia. Los tres primeros puestos, además de la ciudad danesa, están ocupados por Múnich (2º) y Tokio (3º).

Barcelona, en el puesto 15º, y Madrid, en el 13º, empeoran en esta segunda edición del ránking. El año pasado ocupaban los puestos 13º y 10º respectivamente. En la edición del 2007, la lista estaba encabezada por Múnich (más sobre Múnich en Nautilia), seguida de Copenhague y Zúrich.

Los criterios para la clasificación se basan en mirar aquellas circunstancias que hacen más fácil y agradable la vida de los habitantes de las ciudades. Por ejemplo, se valora la cantidad de destinos desde el aeropuerto (además de la accesibilidad desde el centro de la ciudad), la tasa de criminalidad, las redes educativa y sanitaria, los transportes públicos, la cantidad de zonas verdes, las horas de sol, la calidad de los medios de comunicación de la ciudad, la cobertura wi-fi, las iniciativas medioambientales, las opciones de 'shopping'... Todos estos criterios, heredados del año anterior, se unen a otros incorporados este año, como explica el director de 'Monocle', Tyler Brûlé, en un artículo en el 'Financial Times': entre los cuales, la facilidad para abrir un negocio y la oferta cultural.

Según todos estos criterios, Copenhague gana. 'Monocle' destaca el buen diseño de la ciudad, con una escala manejable, el buen humor de sus habitantes y la preocupación medioambiental. Barcelona, en el puesto 15º, destaca por ser una ciudad llena de turistas, más pensada a veces para ellos que para los habitantes (más sobre esto). Sin embargo, 'Monocle' destaca que este año el Ayuntamiento está intentando cambiar esta tendencia y "poner a los residentes primero". Para ello, destaca la nueva ley contra los apartamentos turísticos ilegales, el incremento en el uso de la bicicleta y el nuevo Parc Central del Poblenou, de Jean Nouvel.

Madrid adelanta a Barcelona por una serie de conceptos, como un aeropuerto con más destinos, especialmente intercontinentales (15 frente a 39, según la revista), más horas de insolación, una red de transporte más amplia.

Entre las ausencias, destaca que entre las 25 no haya ninguna ciudad italiana, ni Londres ni ninguna de las grandes ciudades de EEUU, aunque sí están Honolulu, 12º, Mineapólis, 19º y Portland 25º. El vecino Canadá aporta dos ciudades, Vancouver 8º y Montréal 16º.

'Monocle' es una revista mensual dirigida por Tyler Brûlé, creador de la revista 'Wallpaper*', que intenta ser una publicación de ámbito mundial que trata temas de actualidad, de negocios, de diseño y de cultura, con una cierta capacidad de influencia. La lista, en el fondo, refleja muchas de las filias y fobias de su director, que ha ido explicando durante algún tiempo en una columna semanal en el 'Financial Times' del fin de semana.

Viajando en aviones sucios

Hace unos días, el post 'cifras aleatorias' recogía una estadística (Wall Street Journal vía Metro.co.uk) de que un avión sólo se limpia en profundidad 1 vez al mes y que entre tanto sólo se realizan limpiezas superficiales.

Unas cuantas historias un poco desagradables no van a ayudar a arreglar las cosas: este junio del 2008, un pasajero tuvo que pasar todo un vuelo sentado en una butaca empapada en orina de un pasajero anterior (en Fort Wayne Observed via Consumerist).
La historia, conocida tras la carta de queja que los afectados enviaron a la compañía, American Airlines, dice que la tripulación sólo colocó un par de mantas y una bolsa de plástico encima del asiento, pero que en ningún momento se le ofreció ni una alternativa ni una compensación. Y tuvo que hacer el viaje en ese asiento.

Nautilia escuchó una vez que una tripulación tiene unos 10 minutos entre que el último pasajero del vuelo que llega sale del aparato y el primer viajero del siguiente vuelo entra. En ese tiempo, sólo se puede hacer una limpieza superficial de la aeronave, si acaso. Es de suponer que el personal de a bordo va un poco contrarreloj y poco puede hacer. Y se puede sospechar que, quien más, quien menos, ha olfateado algún olor extraño en algún avión.

Consumerist cita una historia similar, también en EEUU, en el 2007, en un vuelo de AirTran. Lo peor es que la mujer afectada, de Boston , se dio cuenta una vez que estaba sentada y se le había empapado el pantalón. Le dieron una manta para que se cubriera mientras no llevara su ropa mojada y con ella tuvo que pasearse por el aeropuerto para ir a por la maleta, porque una norma estatal de EEUU impide que otra persona, ni aunque sea personal de la aerolínea, recoja un equipaje ajeno. Al menos, la compañía finalmente le devolvió el dinero.

Quizá esta situación mingitoria sea excepcional. Pero sí que algunos aviones van a veces un poco sucios. USA Today da algunas razones para ello. Por ejemplo, que el hecho de que las compañías cobren por la comida provoca que mucha gente la compre antes de subir, y luego todos los restos quedan por ahí. Además, que hay poco personal dedicado a la limpieza, que normalmente se subcontrata a la empresa que hace la oferta más barata. Y después está la presión para amortizar rápido los aviones, la idea dicha más arriba de que paran muy poco tiempo en tierra, porque ahí no son rentables.
Según New York Times, citado por USA Today, algunas compañías, precisamente por esa falta de personal, habían empezado a tardar mucho más de aquellos 30 días en hacer una limpieza en profundidad, llegando incluso a pasar 15 meses, lo que el diario lo compara con"ducharse cada dos semanas". La autoridad de aviación de EEUU les llamó la atención y ahora se mantiene la media de 30 días.

Esto ejemplos son de Estados Unidos, pero Nautilia cree que las cosas en Europa pueden estar más o menos igual...

Dos hoteles suizos (o casi)

Romantik Stern Hotel. Chur, Suiza
(An English version of this review is available on Tripadvisor)

Página web / Mapa de ubicación
Romantik Hotel Stern

Reichsgasse 11. 7000 Chur. Suiza

Stern Hotel ha sido una estupenda experiencia, tras una extraña reserva en el hotel Drei Konige, que está justo enfrente. (El hotel Drei Konige cierra a las 23.00 h y después de esa hora no contestan ni al teléfono ni al timbre de la puerta. Tampoco respondieron antes a emails ni enviaron un correo de conformación tras hacer la reserva a través de su página web).
La habitación individual es amplia y está muy limpia. Muchos elementos de la habitación son de madera, lo que le da una sensación acogedora. El edificio es antiguo y de colores cálidos.
La cama no es muy grande (individual), pero es cómoda. Quizá la almohada es un poco extraña: un poco grande y poco consistente. El colchón está en su punto.
El baño también es amplio. La bañera es larga y permite un baño agradable. Pocos extras de baño, pero suficientes. El jabón es agradable.
La calefacción y el aire acondicionado se quedan sin puntuar, porque no hizo falta conectarlos. La temperatura de la habitación en mayo fue óptima. La ventana se puede abrir.
La habitación tenía un olor extraño, aunque no supimos distinguir si era algo propio del hotel, por tener tanta madera, o un olor que venía de la parte trasera del hotel (quizá de las cocinas). Este olor era fuerte y aunque no era desagradable, era raro.
No hay minibar ni nevera, aunque sí que hay una botella de agua con gas gratuita y un marco para poner una foto. La televisión tiene muchos canales: el 80% son en alemán, el 10% en francés y alguno más en italiano. En inglés, sólo la CNN.
El desayuno es completo y está incluido en el precio de la habitación. Tiene un gran surtido de cereales, zumos, panes (blanco, negro...), quesos (que corta uno mismo). También hay embutidos y huevos.
El hotel está situado a la entrada del centro histórico, a la misma distancia de la estación que de la catedral, muy cerca de todos los sitios (Chur es una ciudad pequeña).
El personal es muy amable y la recepción, atenta. El equipo del desayuno también es amable, pero hay síntomas de colapso si se concentran muchas personas desayunando.
Por la noche, se oyen las campanadas de las iglesias cercanas, pero no es realmente un problema. Al interior de la habitación llegan pocos sonidos de fuera. Una doble puerta de madera aísla bastante bien. El hotel está en una zona peatonal, por lo que no hay tráfico de coches.
Hay un servicio de internet wi-fi, pero es de pago.
En definitiva, una gran relación calidad-precio. Un hotel antiguo, muy acogedor, con un personal muy simpático.
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Campanile Genève. Ferney-Voltaire, Francia (muy cerca de Ginebra)
(An English version of this review is available on Tripadvisor)

Página web / Mapa de ubicación
Campanile Geneve Aeroport/Palexpo
Chemin de la Planche Brulee. 01210 Ferney-Voltaire. Francia

No se puede pedir más por el precio. Una reserva a través de la página web de Campanile, con una oferta disponible los fines de semana y festivos ('offre famille'), dio una habitación por 45 euros la noche.
El hotel está fuera del núcleo de Ferney-Voltaire y lo mejor es llegar en coche. Pero no es difícil usar el transporte público. La parada del autobús F, que va a Ginebra, está a 10 minutos a pie (Ferney Mairie), en el centro del pueblo. El camino del hotel a la parada de autobús no es peligroso. A 30 minutos en la otra dirección (oeste, hacia el Novotel) está Meyrin, un barrio de Ginebra, con varias líneas de autobús.
La habitación es amplia y la cama muy grande. El colchón quizá es un poco duro. La decoración está un poco pasada de moda, pero no es desagradable. Y es funcional. (Aunque si se compara con el moderno Novotel cercano, parece un hotel de hace 20 años).
No es una habitación limpísima, pero está en un nivel aceptable. La doble puerta y la ventana aísla bien el sonido exterior, pero el párking está muy cerca de las habitaciones y por la noche se oye a veces el movimiento de los coches.
La ventana, que se puede abrir, tiene una persiana que bloquea completamente la luz. ¿Por qué no tienen persianas todas las ventanas de hotel?
La pega para las habitaciones de la planta baja es que la ventana da a un lugar de paso, por lo que, para preservar la intimidad, hay que tener la persiana bajada.
En la habitación hay un recipiente para calentar agua y sobres de té y café. No hay nevera ni caja fuerte en la habitación. El televisor tiene casi exclusivamente canales franceses.
El aire acondicionado (que da frío y calor) mantuvo bien la temperatura.
El baño tiene bañera y es grande. Algún pelo perdido de huéspedes anteriores o de la señora de la limpieza. Pocos extras. El jabón es mejor que el champú.
El desayuno no está incluido en el precio. Cuesta 8 euros (2008). Es completo, aunque no espectacular. Hay cereales, varios tipos de pan, pastas, un poco de queso envasado. Máquina de café, té y chocolate. Y un exprimidor, para que cada persona se pueda hacer un zumo de naranja fresco. (Al lado hay un cesto con naranjas).
El personal del hotel parece un poco distante. Pero en todos los casos, la relación fue correcta.
El hotel tiene conexión a internet wi-fi gratuita. A veces es un poco lenta, pero es un extra muy útil.
En definitiva, por ese precio, un lugar excelente. La ubicación es un poco complicada si se quiere usar sólo transporte público (evitar el coche), pero nada grave. La decoración podría renovarse, pero tampoco incomoda.

Cifras viajeras aleatorias

  • La tira en papel que lleva un código de barras y que se pega en las maletas para hacer un seguimiento cuesta 4 centavos de dólar (3 céntimos de euros) (ABC News)
  • En Europa, el 25% de las habitaciones de hotel están dentro de un cadena. En EEUU, este porcentaje es del 70% (informe 'The Hotel Price Index 2007' de Hotels.com)
  • En los últimos siete meses (hasta mayo del 2008), 3.300 personas han sido rechazadas en la aduana de entrada de EEUU, mientras que 8 millones sí que han sido admitidas. (una portavoz de las aduanas estadounidenses a The New York Times).
  • El mismo artículo dice que hay unas 60 razones por las que un funcionario de aduanas de EEUU puede rechazar a una persona.
  • El nivel de alcohol en sangre para un piloto de EEUU, según la FAA, es de un máximo de 0,04, recoge The Patriot News. Y es obligatorio que pasen al menos 8 horas entre la última ingesta de alcohol y el inicio del pilotaje.
  • Un avión sólo se limpia en profundidad 1 vez al mes, según las aerolíneas. Mientras tanto, sólo hay limpiezas superficiales. El problema viene de que la gente puede ser muy sucia y dejar muchos gérmenes y fluidos tras su paso por un avión. Se cree que el peor asiento es el del medio y se recomienda escoger ventanilla o pasillo. (Wall Street Journal vía Metro.co.uk)

Quedociones

Para los que se quedan, para los que no se van de vacaciones, para los que hacen turismo en su propia ciudad durante las vacaciones... Para todos ellos ya hay un género turístico propio, las 'quedociones' (o 'quedaciones' o 'quedataciones'... una traducción experimental del término inglés 'staycation').

Upgrade: Travel Better registra esta nueva tendencia turística que ya tiene nombre. Las personas a las que no les apetezca o no puedan viajar y que hagan un tipo de turismo local, los que se queden en la ciudad durante las vacaciones, o simplemente los que no tengan suficiente dinero y se queden en casa, ya pueden decir que forman parte de una tendencia turística, del grupo de personas que hacen quedociones.

También sirve este estilo como una forma para mostrarse solidario con el medio ambiente, ya que con las quedociones se minimizan las emisiones de dióxido de carbono. O una forma de protesta social contra el aumento del precio de los carburantes.

Como dice UTB, 'staycation' es un término registrado desde el 2006 en el Urban Dictionary, que lo define como "unas vacaciones que se pasan en la propia casa, disfrutando de ésta y de lo que sus alrededores pueden ofrecen". También recogió la palabra The New York Times y propuso otra definición: "Un neologismo que usan los Mr. Mortimer modernos y los Homer Simpson reales, que escogen no viajar y prefieren desenmarañar los misterios del mundo desde el confort de sus sofás. Ejemplo: 'No soporto el lío de los aeropuertos... Estas navidades, haré una semana de fiesta y me iré de quedociones'."

Para Fodors, el horizonte de las quedociones puede implicar salir de casa y alojarse en un hotel de la misma ciudad. Y anuncia que las empresas turísticas ya están alerta ante este fenómeno y, por ejemplo, en EEUU hay hoteles que ofrecen paquetes de una noche para los que viven en la misma ciudad. Es, por lo tanto, una tendencia que se puede explotar.

About.com propone una serie de actividades que se pueden llevar a cabo durante unas quedociones, entre las cuales:
  • jugar en pareja o en familia
  • visitar otros mundos a través del cine
  • fotografiar todos los rincones de la casa y las personas que pasan por ella
  • crear un balneario doméstico en la bañera
  • preparar unas vacaciones durante las quedociones
¿Cuál será la siguiente 'tendencia'?

Manifiesto a favor de una unificación de los cargadores

Las personas que viajan, ni que sea una vez al año, se encuentran con que tienen que arrastrar una serie más o menos grande de cargadores. Es posible que tengan que añadir al equipaje el cargador del móvil, el del ordenador portátil, el de la cámara de fotos, el de la cámara de vídeo, el de la consola de videojuegos, el de los auriculares que aislan el ruido, el del reproductor de música, el del reproductor de vídeo o DVD, el del GPS, etc. Una locura.

Cada empresa construye unas tomas propias para recargar las baterías de los productos, incompatibles con todo el resto de cacharros, incluidos algunos de la misma marca. Un móvil Nokia nuevo tiene una conexión de 2 mm, mientras que un Nokia más antiguo tiene otra conexión más gruesa; un iPod se carga desde el puerto UBS de un ordenador con un cable especial; la cámara de fotos también necesita otro cable y otro transformador...

Para más inri, las baterías de muchos de esos productos funcionan con voltajes (entre 4 y 5 voltios) e intensidades eléctricas similares por lo que un único transformador podría ser suficiente. Es cierto, sin embargo, que similar no quiere decir idéntico, por lo que quizá se tendría que trabajar en este aspecto.

La propuesta de Nautilia, como la de muchos otros, es que haya un estándar de cargador al menos para los aparatos electrónicos pequeños. China lo ha intentado, sin mucho éxito parece, para los teléfonos móviles. Los transformadores actuales de cualquier gadget pueden trabajar con un rango amplio de voltajes (más bajos, a 110 v como en EEUU, o más altos, a 220 como en Europa) y frecuencias. Pero la clave está en la batería y sus voltajes.

Sin embargo, hay algunos productos que ya intentan ser cargadores universales, como SynCh, el Micro Kit de Proporta, el Kensignton CA/CC 70W o el Swiss Charger Light v2, aunque por los adaptadores para los diferentes aparatos, fácilmente haya que llevar 8 o 10 partes. Pero que existan estos productos, que suelen tener un único transformador, significa, como decíamos, que las baterías funcionan de manera más o menos similar y que sólo hace falta llegar a un acuerdo en los conectores. Seguramente eso, desde un punto de vista sostenible, también podría significar menos residuos, ya que se podrían reaprovechar los cargadores.

Puede ser que carguen desde un puerto USB, como ya hacen muchos aparatos, por ejemplo algunos reproductores de mp3 y algunos móviles, al conectarlos al ordenador para intercambiar datos, o desde un enchufe de pared o desde el coche. Con un conector 'propietario' o a través de un puerto mini USB. Pero sea como sea, que se unifiquen, por favor.

Parque España >> Lugares de poder

En un lugar de Japón, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que había un parque de atracciones de los de Quijote como mascotas, plazas gaudinianas, japonesas flacas vestidas de sevillanas y atracciones corredoras.
Una comida rápida más de paella que sushi, fast-food los más de los días, fiesta de las sevillanas los sábados, estatuas de Colón los viernes y no demasiada gente de añadidura los domingos, consumían tres partes de su tiempo en la montaña rusa de Montserrat. El resto de él lo concluían en el tiovivo del Park Güell, en la tienda de souvenirs dalinianos para las fiestas, en el castillo valenciano, en la plaza Mayor o en la Boqueria. Tenía en su casa un grupo de animadores españoles que no pasaban de los 40 y unos japoneses acompañantes que superaban los veinte, y ese grupo de animadores se pasaban el día bailando sevillanas y diciendo "hola, hola".

Frisaba la edad de este parque de atracciones con los quince años. Era de complexión media, escaso de público, amable de rostro, de alto precio y amigo de España. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Parque España. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.

Es, pues, de saber que este sobredicho parque, al que se acudía los ratos que se estaba ocioso, se daba a copiar tópicos españoles, con tanta afición y gusto, que olvidas casi de todo punto que estás en Japón y aun en la península de Izu; y llega a tanto su curiosidad, que es un lugar atractivo por lo raro y lleno de poder. Y así, llegados allí, no sin dificultades, ningún lugar de país nipón parece más fascinante para el viajero como este que compone Parque España, porque la extrañeza de sus copias y aquellos entricados espectáculos musicales suyos pueden parecer atractivos. Y más cuando llegas a ver estatuas de Cibeles, escaleras con dragones gaudinianos transmutados en figuras de Dalí, farolas paseograciencas, montañas rusas con el nombre de Montserrat y otros desafíos. En muchas partes parecía poderse pensar: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura».

Con estas razones pierde el pobre visitante el juicio, y desvelase por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mesmo Instituto Cervantes, si subvencionara tal delegación cultural hispánica. Pero, con todo, el viajero alaba en sus creadores esa sensación de inacabable aventura, y muchas veces le vienen deseos de de subir a las atracciones, rodear un Montserrat de cartón-piedra, hacerse fotos con Don Quijote y Sancho Panza o descubrir dónde apunta Colón.

Tuvo el parque muchas veces competencia con otros que intentaban imitar a Holanda o a Italia, también en Japón. Si alguno se le puede comparar es el holandés, porque tiene acomodada condición. Pero sin duda, ninguno tiene más poder que Parque España. Vale.

Parque España es un parque de atracciones inspirado en España que está en Japón, a dos horas al sur de Nagoya (mapa). En la página web, que está sólo en japonés, se puede descargar un pdf fascinante en inglés con la descripción de las atracciones y el mapa. Se puede llegar desde Nagoya combinando tren (hasta Ugata, en la compañía privada Kintetsu) y autobús (parada 5 al salir de la estación). Pases para un uso ilimitado de las atracciones: 4.800 yenes (1 día, adulto, precio de finales del 2007).

Nautilia ha estado en Japón y dedica algunos artículos a este país. En el especial: cultura, alojamiento, transporte, preparar el viaje, mapas, guías, aprender japonés, Japón de la A a la Z y Parque España.

Fotografías, desde arriba: calle típica andaluza con japonesas vestidas de sevillanas; estatua de Colón señalando a Tokio (sic), plaza de la Cibeles, con el mercado de la Boqueria y animadores bailando sevillanas; montaña rusa Gran Montserrat desde las alturas; una de las carrozas del desfile musical, llamada 'España'; una propuesta de si Dalí o Miró hubiesen hecho el Park Güell, en vez del dragón; el grupo de animadores españoles del parque con el autor de este blog.